
El turismo inmobiliario no es una moda pasajera, sino uno de los pilares estratégicos del desarrollo económico en República Dominicana.
Concentrando el 42% de la inversión destinada al sector construcción, este tipo de turismo combina alojamiento con inversión, permitiendo a los propietarios generar ingresos por renta vacacional o plusvalía a largo plazo. Zonas como Punta Cana, Cap Cana, Las Terrenas y Samaná lideran esta tendencia gracias a su infraestructura, conectividad y atractivo natural.
El modelo ha sido exitoso:
construcciones adaptadas al estilo de vida turístico, esquemas de gestión hotelera, y proyectos que combinan lujo, naturaleza y servicios de clase mundial. La demanda internacional, especialmente de norteamericanos y europeos, ha sido clave para su expansión.
El turismo inmobiliario ha pasado de ser una oportunidad a consolidarse como una estrategia nacional. Mientras el país siga desarrollando proyectos integrales, el crecimiento seguirá a paso firme.